Muy cerquita de Medellín, a menos de una hora, nos desviamos
de la carretera, hacia Peñol. Avanzamos por hermosos paisajes hasta llegar a un
pueblito llamado el Nuevo Peñol. Según cuentan, hace algunas décadas, dicho
pueblo estaba localizado en otro sitio, a unos kilómetros, y literalmente fue
“hundido”. Construyeron diques para aprovechar la fuerza del agua del río, y
así dejaron bajo agua hectáreas y hectáreas que antes eran valles, formando un
gran embalse que hoy tiene además gran atractivo turístico. El antiguo pueblo
Peñol fue trasladado a este sitio, y el viejo, quedo íntegramente bajo el agua
del embalse.
Con gran movimiento turístico dicho pueblito, ya que además
está de paso a la ciudad de Guatapé. El Peñol, recibe su nombre por el “Peñol de
Guatapé”.
Esta es una gran atracción natural, una enorme piedra, que
como un solo bloque parece que emergiera de la tierra, formando un paisaje
único. A esto se le suma que desde su cima (a la que se accede subiendo más de
700 escalones, se observa la mejor de las vistas del embalse, donde uno puede
tomar real dimensión del tamaño que tiene, y los kilómetros de tierra que
fueron hundidas para crear esa represa.
Y hasta allí nos dirigimos, sin imaginarnos la sorpresa que
nos llevaríamos… Jamás había escuchado hablar de este lugar, ni lo había visto
en ninguna foto de otros viajeros….
Muy tranquilo, con un bellísimo Malecón que da a una de las
ramas del embalse que fue construido para generar una gran hidroeléctrica, y el
que inundó más de 2000 hectáreas de campo, hoy llamado “mar interior de
Antioquia” y desde donde salen embarcaciones para poder recorrerlo. Tirolesa,
artesanías y platos típicos. La plaza principal con su típica iglesia y mucha,
muchísima gente caminando por sus calles. Según nos explicaban llegamos un fin
de semana largo y el pueblo estaba recibiendo muchos turistas.
Esto es lo que disfruto de viajar, de interactuar con la
gente y de conocer la historia contada por la gente que la vivió de cerca…Nos
despedimos de Guatapé enamoradas del lugar, y con la promesa de regresar.





