La mística Isla grande de Chiloé

Y quería conocer la mítica isla de Chiloé....Manejé por la ruta Panamericana 5 hacia el sur, hasta llegar al poblado de Pargua. Apenas arribada, me esperaba una barcaza que sale cada 15 minutos para cruzar el Canal del Chacao. Embarcada la "Charrúa", con una decena de vehículos más, comenzamos los 30 minutos de cruce acompañas por toninas y una multitud de aves que surcaban los cielos del canal.


 Una vez en tierra, y mientras decidía que camino tomar, se me acercaron unas mujeres que vendían empanadas de mariscos, a curiosear sobre la campaña “Yo también me sumo”, y luego de charlar con ellas sobre el tema un rato, continué rumbo a Ancud.

La isla grande de Chiloé se divide en 3 regiones: La norte, cuya principal ciudad es Ancud; la centro, cuya principal ciudad es Castro; y la sur, con Quellón.
Chiloé, geográficamente separada del Chile Continental, tiene características bien particulares, tanto naturales como culturales.
Con la particularidad de haber sido ocupada por los conquistadores españoles y el penúltimo lugar en el continente donde flameó la bandera de España, el pueblo Chilote es hoy el producto de un mestizaje hispano-mapuche, ya que el pueblo Chono que originalmente habitaba las islas está hoy extinguido.
Es un pueblo notoriamente marcado por lo que fueron las misiones jesuitas en la región, que dejaron decenas de iglesias construidas en madera, que aún hoy son un testimonio vivo de esa historia.
También es un pueblo con leyendas y muy creyente en seres mitológicos que según dicen habitan la región, como es el caso del “Trauco”, cuya historia relataré más adelante.
La geografía de la isla es bien cambiante, con sus subidas y bajadas, ríos, vistas al oceano Pacífico o al mar interior y la vegetación bien verde por las frecuentes lluvias.
Pasé la noche en Ancud, una ciudad tipicamente portuaria donde se encuentran vestigios de algunos de los fuertes del fin del mundo. Al otro día recorri la Bahia de Quetalmahue con sus criaderos de ostras. 
Lloviznaba, como es costumbre por estos lares, y me dirigí al poblado de Quemchi para hacer “La ruta de las Iglesias de Chiloé”.
Muchas de ellas declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco, son una manifestación de la religiosidad inculcada por las antiguas misiones evangelizadoras y una muestra del valioso tesoro de la escuela Chilota de arquitectura en madera.



Construidas por carpinteros de ribera, quienes las forjaron utilizando solamente madera, incluso los ensambles y tarugos sin utilización de clavos.
Realmente me deslumbre al ver tan increíbles obras, algunas en proceso de restauración por el paso de los años.
Desde allí, kilómetros de caminos de ripio, subidas, bajadas, curva y contracurvas parando en pequeñas poblaciones detenidas en el tiempo cuyos habitantes viven principalmente de las bondades del mar. Colo, Tenáun con sus casitas construidas de tejuelas de alerce al estilo alemán y que denotan el paso de los años y las inclemencias climáticas, Delcahue con su movido puerto desde donde parten las embarcaciones que visitan las otras islas del mar interior.
Finalmente llegué a Castro, donde aún existen los barrios de Palafitos. Son casitas bastante humildes, todas hechas en madera, algunas más cuidadas que otras, con sus paredes recientemente pintadas con llamativos colores.
Si bien esta forma de construcción sobre pilares en el agua no es originaria de Chiloé, fue adoptada en Ancud, Quemchi, Castro, Chonchi y otros pueblos para lograr un mejor aprovechamiento de la ribera durante la fuerte expansión comercial del siglo XIX. Hoy sólo quedan algunos ejemplos de estos en Castro.


El mar estaba bajo a la hora que las visité y el barrio denotaba pobreza, con olor a cloacas que probablemente se vierten al mar.
Y el 10 de marzo a la tarde llegué a Quellón, la ciudad más al sur de la isla y donde finaliza la panamericana sur o ruta 5. Es una ciudad de gran importancia en Chiloé y en el sur de Chile , pues gracias a su puerto hay comunicación marítima con zonas aisladas de la Patagonia Chilena, además de ser un importante centro de transacciones económicas en lo que a productos del mar se trata.

Ya atardecía y recorrí la costanera observando las embarcaciones de todo porte que entraban y salían del puerto.
Maneje hasta Punta Lapa. Este es un balneario alejado un poco de la ciudad y desde donde se observa todo Quellón con sus casitas distribuidas e la ladera de una loma. Desde Punta Lapa se puede observar el volcán corcovado y la isla Cailin, pero el clima nublado no me ayudó para poder fotografiarlos.
Allí también esta un monumento con la forma de un enorme “Sacho” o ancla chilota fabricada de madera, conmemorando la finalización de la ruta panamericana que comienza en Alaska. 
Y desde allí comencé mi camino de ascenso, destino: ALASKA!

A 7 meses de recorrido...

Y desde que tengo memoria miro en detalle el planisferio y sueño con recorrerlo de punta a punta. Cierro los ojos y apunto a algún lugar al que prometo ir algún día... 
A poco más de 7 meses de iniciado el viaje, y con más de 20.000 km recorridos por tierra, estos son los lugares donde he dejado mi huella....

https://mapsengine.google.com/map/edit?mid=z2LX_AuTV8po.k70oQQNvBrSs





Pucón, Chile

















 Me hablaron de un lugar mágico, un pueblito rodeado de volcanes, de hermosos bosques de araucarias, con lagos y rios que bajan rápido formando bellisimas cascadas. 

 La poza

Me enamore de este pueblito a orillas del lago villarrica y vigilado de cerca por el gigante volcan activo villarrica. Me enamore de su gente con la que comparti casi dos meses....
Este pueblito se llama Pucón y esta ubicado en la Araucanía Chilena,y es un lugar bendecido por la naturaleza.


Playa grande, Pucón.
Salto El Claro.

 
Ojos del Caburgua.

Volcán Villarrica

 
Actividad en el Lago Caburgua.

RUTA 40, Patagonia Argentina

El Calafate: 06/12/13 Salida de la ciudad de Puerto Natales al sur de Chile, maneje unas cuantas horas pasando por Rio Turbio y Esperanza hasta llegar a El Calafate. Caía la tarde pero la temperatura era agradable, ya se notaba que el frío de Tierra del Fuego había quedado atrás.
El Calafate es una villa turística muy bien preparada, siendo la puerta de entrada al Parque Nacional los Glaciares.
Su calle principal “San Martín” está repleta de negocios, restaurantes y agencias de turismo, de los que entran y salen extranjeros de todas partes del mundo.
La historia de la ciudad se remonta a principios del siglo XX, cuando llegaban los carreteros con sus cargamentos de lana y hacían aquí una parada en el camino.
Pero pronto creció, y lo sigue haciendo gracias a su principal atracción: el Glaciar Perito Moreno.
Y hasta allí llegué con la Charrúa. A tan sólo 80 km de la ciudad se encuentra este gigante.




La sensación de estar frente a él me dejó sin palabras. Es imposible describir lo que sentí al ver ese lento gigante de hielo. Miles de años atrás (en la era del hielo), gran parte del parque nacional estuvo cubierto por glaciares. En su avance, estos ríos de hielo erosionaron y dieron forma al paisaje, excavando en la montaña amplios valles de laderas abruptas. Al mismo tiempo, como gigantescas topadoras, fueron fragmentando y arrastrando gran cantidad de rocas, que se acumularon en el frente y en los flancos del glaciar, formando montículos denominados morrenas. Pero un posterior cambio climático que incluía un aumento en la temperatura, causó la reducción de la superficie ocupada por el hielo, hasta alcanzar su estado actual.
Los fondos de los valles fueron ocupados por grandes lagos de aguas lechosas (aspecto otorgado por las finas partículas en suspensión que le dan el color verde al agua), y sus laderas se cubrieron con frondosos bosques.
Hoy en día, el gigante blanco tiene casi 5 km de extensión y 60 m de altura sobre el nivel del lago.
Estuve horas mirando desde las distintas pasarelas que te permiten tenerlo cerca, casi que tocarlo, o mirarlo desde arriba para contemplar su inmensidad.
Sin poder sacarle los ojos de encima, apreciando sus grietas, sus colores del blanco al celeste azulado y escuchando cada poco el crujir de sus rupturas, se me paso todo el día.
Fue una experiencia única y una sensación que sólo la da el estar en contacto con él.
El Chaltén: 8/12/13 Ubicado a 220km de el Calafate, y dentro del Parque Nacional los Glaciares, se encuentra este pequeño poblado, considerado la capital nacional del Trekking.
Es una villa de tan sólo 1000 habitantes, situado en un valle formado por los ríos Fitz Roy y De la Vuelta, al pie del monte Fitz Roy (3405m) o Chaltén para los aborígenes, cuyas puntas afiladas se ven desde todos los rincones del pueblo y también desde la ruta 40.
El Fitz Roy marca el límite con Chile, junto con el cerro Torre, y tiene la fama de ser una montaña muy difícil de escalar, por sus pronunciadas paredes verticales.
El Chaltén parece un pueblito encantado rodeado de paredones rocosos, y a él llegan miles de turistas al año.
Todos a escalar o a hacer trekking en sus variados senderos con distintos grados de dificultad.
Como iba a estar sólo un día y tenia que aprovecharlo, tomé coraje y realicé uno de los más largos y sin escalas. 12 kilometros de caminata de ida, rodeada por bosques y montañas, entre subidas empinadas y lagos hermosos como el Capri, (donde algunos acampan para pasar la noche) hasta llegar a Laguna de los Tres.
Alli se disfruta de una increíble vista del monte Fitz Roy y de una de las lagunas azules que lo refleja en sus aguas heladas. En esas mismas aguas congeladas algunos valientes osaron darse un baño mas que refrescante, para festejar por la emoción de estar en tan increíble lugar.
Y mientras observaba a esos locos que nadaban entre el hielo, conoci a 2 chicas chilenas que también miraban desconcertadas el espectáculo.
Claudia y Alejandra, de Concepcion, con ellas charlamos y nos quedamos unas horas admirando el paisaje antes de emprender el retorno de otras 4 horas de caminata. Al llegar, ya tarde y con mucha hambre, me invitaron a disfrutar junto a ellas de una merecida cena en uno de los restaurantes del lugar.
Cueva de las manos: Maneje todo un día por la ruta 40 que se encontraba en bastante mal estado. Cientos de kilómetros de ripio hasta detenerme en el paraje de Bajo Caracoles a pasar la noche.
Apenas una decena de casas, busque la comisaria para preguntar sobre un lugar seguro donde dormir, pero para mi sorpresa: Hasta la comisaria estaba cerrada!
Avance un poco por la callecita apenas iluminada y me detuve a hacerle la consulta a el único hombre que caminaba a esas horas de la noche. De inmediato me dijo que lo siguiera, que estacionara mi camioneta en el fondo de su casa. Por un momento lo dude: quien me aseguraba que no sería un depravado y que haría yo en su casa….pero volvi a mi y me dejé fluir, a confiar Carolina, A confiar!
Lo segui por las callecitas y después de ingresar en un par de recovecos llegamos a su casa. Me preocupaba el hecho de que ante una emergencia no tenia modo de salir rápido del lugar, pero bueno…una vez mas me entregue al destino y a confiar…
Me ofreció cenar en su casa, pero preferí irme a dormir, por estas cosas que a uno le da un poquito de miedo estar expuesta frente a un desconocido.
A las 9 de la mañana del otro día me golpean la puerta de la camioneta: Uruguaya! Salen unos mates?
Y ahí si ya a la luz del día desayunamos y charlamos de la vida en el lugar. Me contó que su familia vive en Perito Moreno, una ciudad a mas de 100km de Bajo Caracoles. Él es quien se encarga de abastecer de energía al poblado, cargando los tanques de gas oil de los generadores a diario. Aunque cuesta estar un poco lejos y extraña a su familia, cada tanto viaja su señora o sus niñas a visitarlo, y con lo que gana de a poco va construyendo unas cabañas para alquilar en su ciudad y darle un mejor futuro a su familia.
Despues del desayuno parti rumbo a las Cuevas de las manos. Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y ubicadas a poco más de 50 km de Bajo Caracoles.
Es un inmenso cañadón oradado en la época glaciar, donde hoy corre el Río Pinturas, y donde hay un hermoso valle verde habitado por guanacos.
Este valle fue elegido por los pueblos originarios nómades para vivir temporalmente (durante el verano) hac miles de años atrás. Y en sus cuevas y alerones de rocas nos dejaron sus huellas. Las pinturas tienen más de 10.000 años y fueron realizadas por los primeros habitantes de la Patagonia. Con colores rojos, negros, blancos y amarillos dejaron estampadas cientas de manos, dibujos de animales (ñandúes, guanacos y felinos) y hombres que nos cuentan su manera de vivir.

Los temas corresponden a tres períodos, en el más antiguo hay pinturas de caza, en el intermedio destacan las manos y en el último el acento esta en las figuras geométricas.
Continué el camino volviendo a tomar la ruta 40 pasando por la ciudad de Perito Moreno y unos cuantos cientos de kilómetros mas hasta llegar a Esquel.
Entre cerros y montañas se encuentra esta atractiva ciudad visitada principalmente en invierno, dado que en las laderas de sus cerros se encuentran importantes centros de esquí.
También cuenta con “la trochita”, como es llamado el antiguo tren  que con su locomotora y vagones del siglo pasado aún lleva a los turistas que desean ser transportados al pasado a recorrer las vías con destino a Nahuel Pan (trayecto corto) y El Maiten (trayecto largo).
El Bolson: Ubicado a unos 200km de Bariloche se encuentra este poblado cuya principal atracción son los variados senderos de trecking que ofrece a lo amantes del deporte aventura, en convivencia con la naturaleza y rodeados de bosques, lagos y un paisaje espectacular. Es uno de los lugares que viven por y para el turismo nacional y extranjero, lo que le da ese encanto particular.
Los senderos prsentan variada dificultad, incluso algunos de más de un día de caminata y con refugios donde parar para pasar la noche.
El cerro de la cruz o “Cerro amigo”, a tan sólo 2 km del centro es un buen lugar para quien no desea caminar demasiado y desde donde se puede observar toda la ciudad.
Al compás de los tambores que sonaban frente a la plaza principal, salí a recorrer el centro y allí conoci a “Mari”.
En estos sitios tan turísticos y más realizando un viaje de las características del mio, es común interactuar con gente que uno va encontrando en el camino.
Y así se dio que me crucé con un grupo de jóvenes que al observar uno de los parches que le voy colocando a mi mochila de los lugares que visito, se detuvieron a preguntarme si era de Ushuaia.
Charla va, charla viene, les conté de mi travesía y que al otro día seguiría viaje hasta Bariloche.
Automáticamente, Mari, de Bahia Blanca, me contó que había estado trabajando 9 meses en Ushuaia, y que ahora viajaba como mochilera para llegar a visitar a sus amigos de San Martin de los Andes.
Pregunta siguiente, me pidió si podía acercarla.
Pasé la noche en el Bolsón y al otro día temprano pase a levantarla por el camping en el que estaba y nos fuimos a la base del cerro Piltriquitron.



Dejamos la charrúa en la carretera con la esperanza de que alguien nos llevara a dedo los 10 km de ascenso hasta el centro de visitantes del Bosque Tallado.
Dada la hora (casi mediodía) y el intenso calor, no tuvimos más remedio que empezar el ascenso caminando… después de 2 horas y media de dura caminata y agotadas llegamos al fin del camino. Todavía faltaba continuar subiendo unos empinados  1000 metros más  hasta llegar al bosque tallado.
Este bosque fue quemado casi completamente en un incendio hace varios años atrás, pero la creatividad de artistas que fueron convocados para tallar sus quemadas maderas lo transformaron nuevamente en un atractivo turístico.
El lugar y el paisaje es realmente hermoso, pero me esperaba algo más especial. Quizás fuera el cansancio de la tortuosa caminata al sol, lo que no me dejó apreciar la belleza de su arte.
Después de recorrerlo y descansar un poco de la caminata, descendimos hasta la Charrúa que nos esperaba a orillas de la ruta para emprender viaje hacia Bariloche.
Bariloche: Llegamos en la noche luego de sortear unos imprevistos mecánicos, y de buscar sin encontrar el Camping “Ser” que me habían recomendado Serrana y Mario (de Uruguay por el Mundo) para dejar allí la camioneta durante los días que estuviera en Uruguay por las fiestas.
Decidimos entonces con Maria pasar la noche en la ciudad de Bariloche. Al otro día en la mañana caminamos por la costanera hasta encontrar la famosa plaza que sale en todas las fotos de Bariloche, rodeada de edificios de piedra con techo a dos aguas de madera. Alli nos sacamos unas fotos con los San Bernardo y cruzamos a ver unas competencias de deportes náuticos que se desarrollaban en el lago Nahuel Huapi.
Pasado el mediodía retomamos la carretera de los 7 lagos rumbo a San Martin de los Andes.
Dicen que esta ruta hay que conocerla en las distintas épocas del año, porque cada una tiene su magia especial. Y realmente así es….hacia muchos años yo la había visitado en invierno, pintada de blanco, y ahora me sorprendio  colorida por los lupinos florecidos que la teñian de rosa y violeta, en contraste con el verde de los bosques.


Realmente un paisaje maravilloso el de los 7 lagos, cada uno con sus aguas cristalinas en un marco natural único.
Nos detuvimos en Villa la Angostura a disfrutar de su belleza y encanto, realmente una postal…y después de hacer una última parada en el lago Falkner llegamos a destino.
San Martín de los Andes: A orillas del lago Lacar se encuentra esta villa cordillerana. Con sus típicas casas de madera y techo a dos aguas que se tiñen de blanco en el invierno, y atraen a cientos de turistas que llegan en la temporada de ski a practicar este deporte en la falda del cerro Chapelco.
En San Martin nos esperaba Raquel Miranda y Daniel Guardese, amigos de Mari, que recientemente habían dejado los pagos de Bahia Blanca para vivir en la tranquilidad y seguridad que les ofrece la Villa.
Una vez más el destino ponía en mi camino gente maravillosa que em recibió en su casa sin conocerme, y me brindó todo su cariño y hospitalidad durante mi estadía.
Alli nos quedamos con Maria unos  4 o5 días en los que los anfitriones nos llevaron a recorrer los alrededores de la ciudad.
El lago lacar con sus 23 km de largo y la peculiaridad de ser el único que lleva sus aguas al océano pacífico, es una de las atracciones principales de San Martin. Rodeado de montañas, rocas y vegetación, tiene numerosas playas, algunas de arenas y otras de canto rodado, que hacen de San Martin un lugar concurrido también durante los meses de verano.
La de Quila Quina y la de Catrite, a la que fuimos a disfrutar de una tarde hasta la caída del sol.
También recorrimos los miradores de San Martín que inspiran con sus paisajes. El Arrayán donde se encuentra la casita de té, con una vista panorámica del Lacar y la ciudad, y el mirador Bandurrias desde donde se ven los cerros Abanico y Vizcacha.
En San Martín conocí a Inge, una señora de 84 años cuyo contacto me había pasado Annaliese (San Rafael).



Más de 60 años atrás, Inge había sido su alumna de Alemán, y con el correr de los años haban forjado una amistad que se mantuvo a pesar de la distancia.
Inge me recibió en su casa y compartimos unas horas de charlas entre cuentos y anécdotas del pasado.
Se acercaba la época de las fiestas y yo ya tenía mi pasaje de ida a Uruguay para pasarlas con mi familia.
Daniel se ofreció a quedarse con la charrúa durante mi viaje y mientras tanto hacerle las revisaciones mecánicas pertinentes.

Y así partí en el vía Bariloche rumbo a Buenos Aires, con la tranquilidad de que mi compañera de viaje estaba en buenas manos.

TIERRA DEL FUEGO

El 29/11 amanecí en la YPF de la ciudad de Río Grande, y después de darme un baño, retomé la ruta 3.
El paisaje de la isla es deslumbrante. Los primeros kilómetros en dirección al sur con grandes extensiones de tierra con pastos verdes, montañas de mediana altura y grandes poblaciones de corderos patagónicos.
La ruta 3 bordea la costa atlántica sur, que se encontraba en calma y con un sol radiante en el momento de mi paso.
A medida que me iba acercando al poblado de Tolhuin, comenzaron a aparecer los bosques y a divisarse a lo lejos algunos picos nevados.
Tolhuin: Gracias a la recomendación de un viajero que encontré en el camino, decidí parar en este pequeño pueblito que está asentado en la cabecera del lago Fagnano. Y afortunadamente lo hice! Ya que me fui enamorada de la sensillez y belleza natural del lugar.
Tolhuin proviene de la voz Selk-nam “Tol-wen”, que significa “corazón”. El poblado se emplaza en la cabecera del lago Kami (Fagnano), enmarcada por bellos paisajes de bosque andino patagónico y lagos de origen glaciar.
Sus calles son de pedregullo y muy tranquilas. Las casas en su mayoría de madera, poseen una magnífica vista de las montañas nevadas, los bosques y el lago.
Después de visitar el espacio creado en homenaje al doctor René Favaloro, bajé unas 15 cuadras hasta llegar a orillas del inmenso lago.
Allí se encuentra el Museo Histórico Kami, emplazado en una casa construída en 1922, donde funcionó el primer destacamento Policial, entre otras cosas que le siguieron.
A diferencia de lo que comúnmente conocemos como museos, me encontré con un sitio donde se lleva adelante un programa de rescate de la historia oral del Corazón de la isla, a través de charlas y entrevistas con antiguos pobladores y descendientes de los Selk-nam.
Realmente fue sumamente interesante escuchar a Lilian (la guía) que con una gran pasión por la historia me hizo entender cómo se fueron dando los hechos de colonización que llevaron a formar lo que hoy conocemos como Tierra del Fuego.
Por miles de años, antes de la llegada de los primeros navegantes europeos, Tierra del Fuego fue habitada por cazadores recolectores que organizaron su modo de vida entorno a la cacería de guanacos y ocasionales visitas a la costa.
Las familias se distribuían en territorios denominados “Harwens”, donde establecían sus campamentos y realizaban las actividades necesarias para la subsistencia.
La cosmovisión de este grupo humano, concebía la región de la cabecera del Lago Kami y del Cerro Jeujepén, como centro de su mundo espiritual.
El primer contacto con los europeos fue en 1580, cuando Pedro Sarmiento de Gamboa llega a la costa occidental de la isla.
Entre los siglos XVIII y XIX llegaron otros exploradores y naturalistas como Cook y Darwin. Y así fueron llegando cada vez más europeos a establecerse, instalando estancias, aserraderos, etc.
Fue a partir de ese encuentro de culturas que se inició una pronta desarticulación de la cultura Selk-nam.
Se adueñaron de su territorio, les prohibieron sus creencias, su lengua, y hasta en muchas ocasiones los masacraron.
Así fue como de 5000 habitantes, en tan sólo 15 años quedaron apenas 500, hasta desaparecer casi por completo a mediados de los ´60.
La actividad maderera y estanciera de la zona fueron los precedentes de la comunidad de Tolhuin que hicieron establecerse en la zona alrededor de 150 familias hasta que en 1972 se fundó el pueblo, el cual crece enormemente año a año.
A la salida del museo caminé por la orilla del lago, me mojé las manos en las frías aguas y conocí al dueño del peculiar camping Hain, quien me regaló una talla en madera con mi nombre.
Ushuaia: Y continue manejando por la hermosísima ruta 3 que en Tierra del fuego está rodeada de bosques y montañas donde habitan gran número de animales como los guanacos y ls zorros que hasta se cruzan en el camino.
Curva y contracurva mientras se bordea los impresionantes cerros como el Olivia y el Castor, con sus puntas blancas ya que había nevado unos días antes de mi llegada. Vistas increíbles de ríos que  descienden con gran fuerza o lagos de agua cristalina como el “escondido” donde se encuentra el Paso Garibaldi a 430 m de altura y conecta a Ushuaia con el resto del país.
Y así llegue a la ciudad más austral del mundo que me recibió con un sol brillante y el viento en calma.
Ushuaia significa “Bahía que penetra hacia el poniente” en Yamana, la lengua de los antiguos aborígenes.
Establecida en 1990, funciona como capital de Tierra del Fuego, Antartida Argentina e Islas del Atlántico Sur, siendo la provincia más joven del país.
Apenas arribada manejé por la costanera hasta llegar al puerto.
Ubicado en plena zona céntrica, desde allí se aprecia una vista increíble de la bahía y de toda la ciudad rodeada por montañas nevadas.



Realmente es de los lugares más increíbles que he conocido y así lo demuestran el gran número de turistas que llegan de todas partes del mundo y quedan deslumbrados con tanta belleza.
A pesar de que la visité casi en verano, el clima es sumamente cambiante aquí.
El sol pega muy fuerte y cuando se levanta el viento patagónico te congela hasta ls huesos.
El día y la noche también son relativos, dependiendo de la época del año en la que se la visite.
En los días que yo estuve, al ser verano, comenzaba a oscurecer a las 23 horas, y a las 3 am volvía a aclararse nuevamente el cielo.
Esa primer noche, me fui a dormir con una vista maravillosa de la bahía, y la Charrúa estacionada frente al puerto.
Tempranito al otro día y gracias a la cortesía de Margarita, la dueña de “Tres Marias”, me fui a navegar en un velero por el canal de Beagle. Disfruté de 4 horas increíbles en contacto con la naturaleza, paisajes únicos en compañía de lobos marinos y aves de la zona como los cormoranes a los que vi anidar.
La excursión también incluía una caminata por la isla H (la más al sur de Argentina) donde me maraville observando la flora que crece con sacrificio dándole batalla a las duras inclemencias del clima.
Los antiguos Yamanas navegaban por estas aguas en precarias canoas, y dejaron sus rastros donde se asentaban, formando las “marisqueras” (metros de cáscaras de mejillones y cenizas) que hoy delatan su paso por el lugar.
A la tarde recorrí el Glaciar Martial. Ubicado a tan sólo 7 km del centro, se puede acceder a él mediante aerosillas o haciendo trecking por la ladera del cerro.
El paisaje es hermoso, pero el glaciar no era como me lo había imaginado. No sé si por la época del año o qué, pero no vi hielo, sí mucha nieve y ríos que bajan a gran velcidad por la ladera.
El Parque Nacional Tierra del Fuego es otro de los grande atractivos de la región.
Con 36.000 hás en medio de bosques de lengas, ñires y guindos, ofrece senderos con distintos grados de dificultad para caminar en contacto con la naturaleza disfrutando de paisajes deslumbrantes entre ríos, lagos y cerros. También tiene varias zonas de campings libres y organizados para los que quieren pasar la noche allí.
Como no podía ser de otra manera la Charrúa y yo descansamos a orillas del Lago Roca. Fue una experiencia única en la soledad del entorno, dónde hasta los zorros se me acercaban buscando que les diera comida.
Me abrigué bien y recorrí todo el parque caminando por los senderos entre las lengas, los turbales, los lagos y las castoreras, grabando en mi memoria cada una de las imágenes.
Dentro del parque también se encuentra el fin de la ruta 3, la misma que vengo haciendo hace miles de kilómetros y donde está el cartel que indica la distancia desde Ushuaia a Alaska.
El tren del fin del mundo tiene su estación poco antes de ingresar al parque, a orillas del Río Pipo. Fue conocido como “el tren de los presos”  porque partía de Ushuaia con los reclusos de mejor conducta que tenían un rato de “libertad” y talaban lengas para calefaccionar el presidio y el resto de la población. Hoy con un recorrido turístico que ingresa al parque nacional y avanza por el cañadón del Toro hasta la cascada Macarena.
Estando en “El Fin del Mundo” cumplí los 3 meses desde mi partida y 13.250 km recorridos.

He visto paisajes soñados que quedaron plasmados en mi retina, he vivido mil anécdotas, he conocido cientos de personas… Doy gracias por todo eso, y sin duda alguna, el “cúlo del mundo” es uno de mis preferidos a pesar del frío.

Provincia de SANTA CRUZ, Argentina, 24 de noviembre de 2013

Ingresé a la provincia por la ciudad de Caleta Olivia, donde la costa, las casas y el mar, se alternan con numerosos balancines extractores de petróleo dispersos en los alrededores.
Hice una breve parada allí y continué manejando por la ruta 3 hacia el sur.
Bosques Petrificados: Me desvié unos 50 km de la ruta 3, avanzando por un camino de ripio, para llegar a este lugar que me remontó al pasado.
Y literalmente así fue, ya que allí encontré araucarias petrificadas de más de 30 m de largo y 2 de diámetro que datan de más de 100 millones de años atrás.

Viéndolas me imaginé el tiempo en que los continentes aún estaban unidos (Godwana) y la cordillera de los Andes era un gran centro volcánico rodeado por extensos y húmedos bosques de inmensas araucarias donde habitaban los dinosaurios.
Una gran explosión volcánica creo una onda expansiva que las derrumbó a todas juntas, y fueron cubiertas por las cenizas volcánicas que contribuyeron al proceso de petrificación que hoy en día nos da la oportunidad de observarlas.
Puerto San Julián: 25/11/13 A la noche y para descansar me detuve en este pequeño pueblo. Inserto en la historia nacional Argentina desde 1520, momento en que Hernando de Magallanes arribara a sus costas para invernar en el periplo de encontrar la unión de los océanos y las islas de las especias.
Es en ese momento que se celebra la primer misa en territorio argentino y se produce el encuentro con los nativos del lugar originándose a partir de entonces el topónimo Patagonia.
Y una manera de revivir esa historia es visitando el Museo Nao Victoria.
Con 265 hombres y cinco naves partió desde Sevilla, en agosto de 1519 la flota de Magallanes.
El objetivo era encontrar un canal entre el Atlántico y el Pacífico y así llegar a las islas de las especias.
Pero nada fue sencillo en ese viaje que concluyó después de 3 años con sólo 18 tripulantes vivos.
El museo Nao Victoria es una réplica a escala real de una de las 5 naves de la flota magallánica que emprendió la primera vuelta al mundo y la única que volvió a España.
Recorriendo su interior me asombré de imaginar el valor que tenían esos hombres para ingresar a un océano desconocido y vivir en esas pequeñas y vulnerables embarcaciones durante meses o años.
Esos sí que eran realmente aventureros….

Pero el Puerto de San Julián ofrece además una belleza natural única. Con el color verde agua de sus playas y los 27 km de costa con un circuito ideal para recorreren vehículo mientras se avista toda la fauna marina (lobos, pingüinos, cormoranes, etc) entre acantilados y playas de canto rodado.
La ciudad es de calles muy tranquilas y ordenadas, y caminando por la rambla se llega a la plazoleta Héroes de Malvinas.
Allí se observa el “Mirage Dagger” que realizó la primera misión sobre las islas desde la base aérea Puerto San Julián el 1 de mayo de 1982.
También avanzando sobre la costanera se encuentra el camping municipal (donde me quedé) y el monumento a la primera misa.
En la tarde, mientras escribía mi bitácora en el camping, al levantar la vista me llevé una gran sorpresa.
Eran los amigos de Uruguay por el mundo con su Mehari!!!!

Emocionados y felices por el encuentro, decidimos compartir la cena juntos, y al otro día después de desayunar e intercambiar números para seguir en contacto, me despedí de Mario y Serrana con la promesa de volver a cruzar nuestras rutas.
Río Gallegos: Camino a Río Gallegos paré en el pequeño y adorable Comandante Piedra Buena, con la Isla Pavón a la que se accede a través de un puente y en la que visité la casita histórica donde vivía el fundador.
Llegué a Río Gallegos en la tarde. Marcada en el mapa como la última ciudad importante antes de cruzar el Estrecho de Magallanes, hice mi parada de descanso allí.
No me resultó una ciudad muy atractiva y sumado a los fuertísimos vientos que asotan la región no me motivó a recorrerla.
Al otro día continué viaje, pero la intensidad del viento que hasta volteó camiones en la ruta, me obligó a parar durante horas a esperar que disminuyera. Llegué a la frontera austral con Chile, y me encontré con otro imprevisto: Paro de aduanas en Chile.

Así que me armé de paciencia y durante 5 horas más esperé a que hicieran un receso al paro, para poder cruzar y pasar la noche allí.

Provincia de CHUBUT, Argentina, 20 de noviembre de 2013

Puerto Madryn 20/11/13: Conducioendo por la ruta 3 que bordea la costa del Atlántico sur (la misma que me va a llevar hasta Ushuaia), llegué a Puerto Madryn.
La ciudad se extiende a lo largo de 5 km frente al mar. Con una costanera muy bonita y 7 balnearios de aguas turquesas muy disfrutables.

Apenas entrada en Madryn me sorprendió la gran cantidad de turistas extranjeros que caminaban por sus calles. Todos llegan en busca de su principal atractivo: las ballenas!
A 17 km de la ciudad se encuentra la Peninsula Valdés, que es un área natural protegida donde se avistan las famosas ballenas, lobos de mar y pingüinos.
Entre los meses de junio y octubre, la ballena franca austral llega a esta región para aparearse y alimentar a sus crias. Durante estos meses es muy probable poder avistarlas desde los acantilados de “El Doradillo” o desde Puerto Pirámides desde donde salen las excursiones en barco para poder vivirlas más de cerca.
Lamentablemente, a finales de noviembre, ya no llegué a verlas desde la costa.
En su lugar, maneje unos 14 km hacia el sur para llegar a Punta Loma. Esta reserva tiene 1700 hás de paisaje árido, acantilados junto al mar y extensas playas de piedras.

Allí camine por un sendero interno hasta llegar a un balcón natural donde se observa el apostadero de lobos marinos de pelo. Esta especie abundante en esta zona, son de color pardo oscuro y las hembras se diferencian de los machos porque tienen melena.
Ya recorriendo la ciudad, por el Bvrd. Alte. Brown, llegué a la zona de Punta Cuevas, sitio histórico y base del primer asentamiento Galés de Chubut. Estas cuevas cavadas por los colonos, fueron las primeras viviendas de Puerto Madryn y una de las más antiguas de la Patagonia colonizada.
Luego, y a sólo unos metros subiendo el boulevard, visité el monumento al indio Tehuelche. Desde allí se oserva una vista panorámica única del Golfo Nuevo, la ciudad con sus playas y los muelles.
En Puerto Madryn me encontré con un viejo conocido, Marcelo Budiño, quien me invitó a su casa y compartí con él y su familia una cena de despedida de la ciudad.
Punta Tombo: Ubicada a unos 110 km al sur de Trelew se encuentra esta área protegida donde se agrupa la mayor colonia continental de pingüinos magallánicos.
Realmente es un recorrido imperdible! Llegué sobre el mediodía y al ingreso me encontré con un centro explicativo de cómo se formó la región y la evolución que fueron teniendo las placas tectónicas hasta formar los 5 continentes que hoy conocemos.
Luego un recorrido por la flora y fauna que habita la zona, para finalmente ser trasladada en camioneta hasta el inicio del sendero.
Comencé a caminar por esos senderos admirándome a cada paso con el paisaje. Con el verde del océano Atlántico, la tierra pedregosa repleta de hoyos que son cavados por los pingüinos para hacer los nidos, generalmente protegidos por algunos arbustos que les dan la sombra para hacer más soportable el calor del fuerte sol.

Entre setiembre y enero se reúnen aquí más de 250000 parejas. Primero llegan los machos y luego las hembras, entonces comienzan los corejos y disputas territoriales. Y aquí se quedan empoyando sus huevos hasta que en noviembre, los bebés rompen el cascarón.
Tuve la fortuna de llegar justo en ese mes, y de caminar entre los pingüinos que ni se inmutaron con mi presencia, ni con la de los demás visitantes que curiosos no pudimos dejar de fotografiarlos.
Muchos de los nidos aún ocupados esperando a sus nuevas crias, y otros tantos protegiendo entre sus piernas a los recién nacidos.
Fue una experiencia increíble poder vivirlos de cerca, entre gaviotas y cormoranes que también circundan el área.
Comodoro Rivadavia:  Comodoro es una ciudad extensa asentada entre la meseta y el mar. El área céntrica se encuentra al pie del Cerro Chenque (212 m ) desde cuyo mirador se aprecia la mejor vista de la ciudad.
Es considerada la capital de petróleo ya que allí se encontró por primera vez el combustible en el país en 1907. Cuenta además con el parque eólico Antonio Morán, el más grande de América del Sur.
Parece una ciudad “colgada” de las laderas de los cerros, con barrios dispersos enclavados en el fondo de los cañadones o alineados a la costa, nacidos como “campamentos” de la actividad petrolera.
El relieve del paisaje es abrupto, con arenosas mesetas que caen formando acantilados al mar. En el perfil accidentado de la costa del Golfo de San Jorge las puntas penetran profundamente en el mar, formando rocosas bahías, caletas y radas, donde alternan playas de arenas finas o cantos rodados.
También integran el paisaje los balancines, baterías colectoras y ductos de la actividad petrolera, y los grandes molinos de viento para la obtención de la energía eólica.
La vecina villa balnearia de Rada Tilly contrasta enormemente por su ordenada distribución con enormes y cuidadas casas que disfrutan de la tranquilidad de la villa y de las hermosas playas de arena que posee.
Limitada por Punta Piedras y Punta del Marqués, esta villa ha sido escogida por gran cantidad de adinerados petroleros para establecer  su morada.


Allí también yo decidí hacer mi parada en el camino y disfrutar de la costanera y de las impactantes vistas de los miradores ubicados en Punta del Marqués.

Provincia de RÍO NEGRO, Argentina, 18 de noviembre de 2013

Maneje varias horas haciendo una parada en la ciudad de Santa Rosa, para luego continuar viaje hacia el balneario Las Grutas en la provincia de Rio Negro.
Con playas bañadas por el Golfo de San Matias, este es un balneario muy particular con una temperatura muy cálida en sus aguas (23ºC).

Su costa está formada por barrancos que el agua a erosionado hasta formar las grutas que le dan el nombre. Sus playas tienen la característica que la marea sube 8 m cada 6 horas, llegándola a cubrir totalmente; se mantiene el nivel durante 15 minutos para luego descender nuevamente por 6 horas más. Tanto es así que los barcos del puerto ubicado en la vecina San Antonio del Oeste, quedan encayados en la arena durante las horasd e marea baja, y deben esperar que pasen las 6 horas para poder salir a alta mar.
Las grutas tienen un encanto particular, pueblito que me recordó los balnearios de la costa este de Uruguay.
Su rambla hermosa y muy cuidada, fue creada sobre los acantilados por el artista Carlos Paez Vilaró, que también dejó su sello en esta ciudad.


Disfrute allí un día de playa y sol, de la tranquilidad de la peatonal y del aire de mar. Después partí hacia Puerto Madryn.

Provincia de MENDOZA, Argentina, 8 de noviembre de 2013

Llegué en la nochecita y me sorprendí por el tamaño de la ciudad y el gran movimiento que se veía por las calles del centro el viernes a la noche.
Previo asesoramiento en informes turísticos, al otro día comenzamos nuestro recorrido por la ciudad.
Mendoza es una provincia montañosa y árida, surcada por ríos con agua proveniente de los Andes. El hombre, con canales de riego, aprovechó este recurso y transformó la región en prósperos oasis para el desarrollo de vides y la elaboración de vinos en numerosas bodegas, que hoy conforman la conocida “Ruta del Vino”.
Mendoza capital es una ciudad hermosa, con varias plazas, peatonal y un enorme parque.
El Parque San Martín con sus 350 hás muy bien organizadas, se encuentra muy cerca del centro de la ciudad y ofrece un paisaje arbolado con los Andes de fondo además de las multiples atracciones que posee.
El acceso al Parque está enmarcado con gigantes portones escoceses que pertenecieron al sultán Rojo de Turquía, y unos metros más adentro unas estatuas de mármol: los Caballitos de Marley.
Dentro del parque se puede disfrutar del Rosedal, el lago (con más de 1000 m de largo), museo de ciencias naturales, teatro griego, zoológico y el famoso Cerro de la Gloria.
Allí subió la Charrúa hasta llegar al monumento hecho por el escultor uruguayo Juan M. Ferrari (1914) en homenaje al General San Martín y al Ejército de los Andes. Desde la explanada del cerro observamos una espléndida panorámica de la ciudad.
Eñl centro de Mendoza está determinado por la Plaza Independencia (desde donde sale la peatonal Sarmiento), y 4 plazas equidistantes que la rodean (España, San Martín, Italia y Chile).
También dimos un paseo por la Plaza Pedro del Castillo, donde se encuentra el museo área fundacional donde se alojan las ruinas del Cabildo de 1749, entre otras.
En diagonal a ella se encuentran los restos sobrevivientes al terremoto de 1861 del templo jesuita (Ruinas de San Francisco) que albergó la imagen de la Virgen del Cármen de Cuyo.
El lunes a las 5 am nos levantamos, y después de llenarle el tanque a La Charrúa, salimos a hacer uno de los recorridos más destacados de la zona: el de “Alta Montaña”.
Enamorada del paisaje y manejando por rutas muy bien cuidadas, no pude dejar de deslumbrarme con la perfección de los viñedos y el sello de los Andes nevados que ponían el broche de oro a la postal de Mendoza.
Llegamos al Valle de Potrerillos con su lago azul y las casitas de ensueño.

Más adelante y subiendo a unos 2000 msm nos encontramos con otro valle, el de Uspallata. Completamente distinto pero no por eso menos hermoso que el de Potrerillos. Dotado de grandes contrastes entre el verde de sus pinos y alamedas, el rojizo de la tierra y de las rocas, y el blanco nevado de la montaña.
Ya a 2720 msm, visitamos el “Puente del Inca”, donde el Río Cuevas  ha horadado la montaña formando un puente natural a cua vera afloran aguas termales. Los sedientos termominerales de color ferruginoso lo convierten en un paisaje irreal y único.
A tan sólo 3 km de allí, se encuentra el Parque Provincial Aconcagua. Esta imponente montaña, con sus 6962 m, posee la mayor altura de América. Su nombre proveniente del quechua, significa “Centinela de Piedra”, o del aymará Aconcagua “Monte Nevado”.
Pudimos caminar por su base, unos 4 km hasta llegar al “lago espejo” que devuelve la imagen del Aconcagua, y a la Laguna de los Horcones, donde es imposible no maravillarse de ese gigante y la energía que se siente a su alrededor.
San Rafael: 11/11/13 Manejé unos 230 km desde la capital por la Ruta 40 y luego la 143, visitando las poblaciones de Tunuyan y San Carls, hasta arribar finalmente a la ciudad de San Rafael.
Con alrededor de 160 mil habitantes, esta ciudad es un centro turístico con excelente infraestructura y servicios.
Siendo la segunda ciudad más importante de la provincia, además de sus numerosos atractivos para la práctica del turismo aventura, cuenta con más de 80 bodegas en sus alrededores.
Una de las tradicionales bodegas es “La Abeja”, cuyo dueño Bianchi es considerado el padre de la vitivinicultura en San Rafael.
Días antes de arribar a la ciudad, establecí contacto con la asociación ALCEC, para poder realizar con ellos una de las actividades de Se hace camino al andar.
Así fue como apenas aparqué a la Charrúa en la puerta de la asociación, salieron a recibirme y de inmediato, llamadas van y vienen, la sede de ALCEC se llenó de gente y periodistas que querían entrevistarme.
Entre las personas de la Comisión Directiva conocí a2 señoras alemanas que fueron mis ángeles de la guarda durante mi estadía.
Roswitha (72) que me abrió las puertas de su hogar y corazón haciéndome sentir realmente en mi casa, y estuvo pendiente de cada detalle tratándome como una reina.
Anneliese (92), es una mujer con una fortaleza admirable y una luz que alumbra a todo el que la conoce.
Tan activa y agiornada a pesar de su edad que es un ejemplo de mujer, y a su lado compartimos y visitamos varios de los paseos de la ciudad, incluso hasta un concierto de un coro francés que se presentó en la famosa Champagnera de la fundación Bianchi, hasta pasada la medianoche.
Ya hospedada en la casa de Roswitha, al otro dóa fui invitada para acompañar a las mujeres de CROM (Centro de Rehabilitación de Operadas de mama) a un paseo por Las Leñas.
Ubicada a 70 km de Malargue, Las Leñas es un moderno centro de esquí invernal, con 65 km de pistas esquiables. Si bien llegamos fuera de temporada, uno no puede dejar de deslumbrarse con sus magníficos paisajes y modernos hoteles enclavados en el valle que se forma entre las montañas, a las cuales se accede por sofisticadas aerosillas.
En el camino, hicimos una parada para conocer los “Pozos de las Animas”. Según cuenta la leyenda los pobladores originarios huían de sus vecinos beliciosos y en un momento de la escapada dejaron de escuchar al enemigo. A la mañana siguiente encontraron que sus cuerpos yacían gimiendo dentro de este gran pozo.
Es una formación donde el terreno se fue hundiendo. Mide 200 m de diámetro y el espejo de agua dulce tiene 80 m de profundidad.
Almorzamos en el hotel Lahuenco, que está dotado de aguas termales que brotan de forma natural a distintas temperaturas.
Como no podía ser de otra manera, antes de regresar a San Rafael, me di un baño de inmersión en una de estas piletas de 40º C, para aflojar la tensión del viaje.
Con Roswitha como guía, al otro día conocí las bellezas naturales que rodean la ciudad de San Rafael.
El Dique “Los Reyunos” abastecido por el Río Diamante, cuyas aguas escasean en esta época debido a la poca nieve.
El hermosísimo Valle Grande a orillas de las aguas del Río Atuel que descienden a gran velocidad formando un paisaje ideal para la práctica del rafting. Ubicado a tan sólo 20 km de San Rafael, es un lugar repleto de campings y hospedajes para los turistas que desean tomar un descanso y disfrutar de la paz y la naturaleza.
El viernes 15 de noviembre realizamos una concurrida caminata desde la sede de ALCEC hasta llegar a la plaza San Martín donde compartimos un rico helado con mis nuevas amigas.

Con el corazón lleno de amor e infinitamente agradecida por toda la gente maravillosa que conocí, el domingo a la mañana partí rumbo a Las Grutas.