La enigmática Nasca.

Para todos los amantes de lo desconocido, de las grandes interrogantes del universo, de los sitios que están en el vértice entre lo misterioso y lo paranormal, al escuchar hablar de Nasca, automaticamente se nos viene a la mente las famosisimas líneas trazadas en su pampa por kilómetros y kilómetros, que sólo son visibles en su totalidad desde el cielo.



Que pistas de aterrizaje para las naves espaciales, que figuras astronomicas, que mensajes para los extraterrestres....etc, etc.

Santa Laura y la época del oro blanco

Nos despedimos de Iquique subiendo la enorme cuesta del morro gigante arenoso que lleva a Alto Hospicio, y desde allí a visitar los museos de las Salitreras.
Humberstone y Santa Laura, hoy museos declarados patrimonio de la humanidad,  fueron en la época de oro de la sal, dos de las salitreras más grandes de la región, que producían al mes toneladas de sal, y su subproducto: el yodo. Estos eran comercializados y utilizados con fines para la agricultura entre otros.
En esta época en la que la sal era considerada el oro blanco de la zona, se produjeron grandes cambios en toda la región que paso de ser un lugar desértico y deshabitado, a un sitio donde llegaban y se establecían trabajadores que migraban de otros sitios para trabajar en la extracción de la sal.
Los años pasaron y las exportaciones fueron bajando, producto de diversas crisis económicas que sufrieron los importadores y al mismo tiempo la aparición de otros productos que servían como fertilizantes, hasta que una a una fueron cerrando estas gigantes, hasta quedar nuevamente deshabitadas.
Pero a pesar del paso de los años, aún hoy estas antiguas salitreras te hacen revivir su época de gloria. Eran realmente moles, ciudades construidas  en el medio del desierto de Atacama, todo montado en función de la explotación de la sal. Con sus enormes salas tipo fabricas para extraer y procesar la materia prima, y construcciones de viviendas, escuelas, plazas, y hasta teatros a su alrededor para todo el pueblo que trabajaba y vivía en función de la sal.
Algunas en mejor estado de conservación que otras, pero el visitarlas es realmente transportarse al pasado glorioso de lo que fue su esplendor.










La Leyenda de Huanillos

Yo soy una enamorada de los paisajes del desierto, a pesar que la gente local dice que es “fome”, yo no puedo dejar de admirar la belleza de los colores ocres, rojizos y a veces amarillentos de las enormes montañas que terminan abruptamente en acantilados en las aguas verde del Pacífico, que en esos días estaba con marejadas de enormes olas.
Ese día partíamos rumbo a Iquique por la ruta costera del norte de Chile. Subidas, bajadas curva y contracurvas y  y de golpe, allí estaba “Huanillos”. Ya había leído sobre este lugar en algúno de los blog de viajeros que sigo, pero no me esperaba el impacto que me ocasiono estar allí.
Huanillos asoma en el medio de la nada sobre la costa. Es un pueblito olvidado y en ruinas que parece haber salido de los cuentos. Sus construcciones de adobe, varias  dispuestas tipo viviendas, pero abandonadas. En ruinas completamente sólo se levantan sus paredes que denotan el paso del tiempo de lo que alguna vez fue una especie de “mini población” donde se explotaba el Huano.
Data de hace más de cien años, alguien por allí me dijo al preguntarle que era de la época en que esas tierras pertenecían a Perú. Y avanzando un poco más del caserio obrero, y en lo alto se levanta esplendido una especie de castillo de piedra, con hermosos arcos, más de un piso y ventanales desde los que se observa el mar y el pequeño poblado.
Al verlo me vino la imagen de un señor feudal que desde allí controlaba como su proletariado trabajaba. Hoy también en ruinas con algunas paredes que los visitantes han escrito, y en una de ellas, casi borrosa por el paso del tiempo se lee un poema tipo leyenda que habla de la leyenda del lugar…



Poderoso y rico soñador
Buscaste una ansiada felicidad
Entre soledad, rocas y vientos
con amores imposibles.
El maro con su música
Te inspiró hacer este castillo
para que en él guardaras
tus riquezas y críticos amores
¿Tu dinero? El viento lo llevó.
¿Tus amores? Huyeron con las gaviotas,
solo el licor y la morfina generosa
impregnaron este piso.
Dejaste esta obra
para testimoniar tu grandeza 
Más sola queda esta ruina
   y una leyenda incierta.



Vaya a saber con certeza que fue de Huanillos y por que de pronto quedo hechado al olvido...Hoy Huanillos es casi una leyenda.







Valdivia, la reina de los rios...

La bellisima Valdivia, la capital de la Region de los Rios está rodeada por los ríos Calle-Calle, Valdivia, Cau-Cau y Cruces.


Bautizada como Santa María la Blanca de Valdivia en 1552, por Pedro Valdivia, pero fue luego del intento holandés  por asentarse en el lugar en 1643 cuando comenzó a repoblarse en un intento de fortalecer la presencia española en esta región del imperio. A partir de allí comenzó a ser fortificada con especial atención en el área de la Bahía de Corral.
Y son estas características algunas de las atracciones principales de la zona: la selva valdiviana, los ríos, los lagos, el mar, el legado histórico cultural de las fortificaciones españolas y la particular arquitectura heredada de los inmigrantes alemanes, combinadas al legado cultural de los pueblos originarios huilliches y mapuches.

Llegué a la ciudad y de inmediato me dirigí a la costanera como hago de costumbre en la mayoría de las ciudades que visito. El agua tiene su encanto para mi…
Es una ciudad realmente hermosa, que gira entorno a los ríos que la rodean y su constante vida fluvial de embarcaciones y taxis fluviales que salen a toda hora a recorrer las islas cercanas y principales puntos históricos.
Caminando por la costanera, me llamo la atención un tumulto de personas a orillas del río. Al acercarme me sorprendió encontrar decenas de inmensos lobos marinos descansando sobre la explanada. Y es que estos varios ejemplares han poblado los ríos de la ciudad, y sin buscarlo se han transformado en uno de los clásicos atractivos de Valdivia.

Caminé por sus calles y pasé la noche en la Isla Teja donde se encuentran gran parte de los museos de la zona. Al otro día maneje rumbo a la ciudad de Niebla, cuya costa da al Pacífico. 
Desde allí tomé un taxi fluvial por unos 800$ chilenos que después de un viaje de 15 minutos por el río Valdivia, me dejó en Corral, donde se encuentran algunos de los castillos europeos del Fin del mundo, y donde se desplegó gran parte de la historia de la zona.

En esta región también se encuentra la fábrica de la Cerveza Kunstmann, una de las más famosas en Chile, y como no podía ser de otra manera hice mi parada allí,para degustar y conocer el proceso de producción y la historia de este clásico Valdiviano!

Unos van y otros vienen: Viajeros en el camino...

Antes de comenzar mi viaje y aún estando en Uruguay, creía que era la única loca y aventurera que soñaba con largar todo e ir tras mi sueño. 
Pero en las rutas he conocido tanta, tanta, pero tanta gente que esta haciendo algo similar que no se dan una idea de cuántos locos como yo habemos en el mundo.
Con mochila, a pedal, en motocicleta, en camionetas y hasta caminando!!!! El camino está repleto de locos aventureros que nos vamos encontrando en un lugar u otro a medida que avanzamos en la ruta. Estas son algunas de las historias...

Llegando casi al extremo de la costanera de Puerto Varas, me encontré con una pareja de franceses que viajan en una Land Rover del 94, en una travesía que les tomará 2 años y medio, y con la que esperan recorrer toda Sudamérica.
Lo que es el mundo y la magia del viaje que una vez más me sorprendió. Charlando, me hablaron de unos uruguayos que habían conocido en El Calafate y ohhh casualidad, terminaron siendo Mario y Serrana de Uruguay por el Mundo.




Ya oscurecía y a mi me preocupaba el hecho de encontrar un lugar seguro para dormir, así que decidimos estacionarnos juntos.
Cenamos un salmón al horno con arroz que les habían regalado a ellos en el camino, y tomamos un vinito blanco charlando con vista al Llanquihue iluminado por las luces de la ciudad.
Antes de irnos a dormir se nos acopló un viajero más: un chileno que viaja en su camión, alternando el paseo con su “pega”: hacer churros ambulantes.
Al otro día después del desayuno nos despedimos.

En Pucón, mientras trabajaba en la agencia de Turismo Aventura, conocí a Andrés, un valiente ciclista ecuatoriano que está recorriendo sólo y en su bicicleta las rutas de América del Sur. Quizás nos vovleremos a encontrar en el camino compañero!!! Buen viaje y a seguir recolectando anécdotas!

En el fin del mundo, y mientras paraba a desayunar en el poblado de Tolhuin conocí a Sebastián. Motoquero Colombiano que viajo miles de kilómetros cargado en su motocicleta para conocer Sur América. Cón él nos volvimos a encontrar de "casualidad" por las rutas patagónicas, mientras ambos luchabamos con los fuertes vientos de la región. Fue un placer compartir kilómetros contigo Sebastián! Nos reencontraremos en Colombia :)

Mario y Serana de Uruguay, ya los he nombrado reiteradas veces por ser mis inspiradores e impulso para animarme a realizar esta aventura. Aldo y Daniela, padre e hija, chilenos, amantes del viaje y la vida sobre ruedas y en contacto con la naturaleza. Juntos, los 5 recorrimos en caravana parte de la Región de los Lagos de Chile. Panquipulli, Lican Ray, Chosuenco, y la hermosísima Reserva Natural Huilo-Huilo. Compartimos unos increíbles días en comunidad y devorando las rutas!!!

El magnífico Lago Llanquihue

Con 860 km2 el Lago Llanquihue es el segundo más grande de Chile, pero su belleza y principal atractivo no proviene de su tamaño....Es porque en las aguas calmas y cristalinas del Llanquihue, se refleja el gigante volcan Osorno, que se observa desde los distintos poblados que rodean al lago y les da un tinte soñado a la región.

Y hasta allí llegué con mi Charrúa, bordeando la orilla de este hermoso lago, que según la leyenda mapuche de la princesa Licarayén dice que fue formado después del sacrificio de Licarayén, la hija del cacique, que entregó su corazón para apaciguar la ira del Hueñaca y así terminar con la maldición que aquejaba a su pueblo.
Al entregar el corazón de la princesa al Pillán, empezó una gran nevazón que apagó al volcán y al mezclarse el fuego con la nieve, se hicieron los largos ríos de agua, que forman los lagos del Llanquihue, Chapo y Todos los Santos. Así comienza la historia de estas tierras legendarias con un asentamiento Huilliche Mapuche, raíces indiscutidas de la cultura ancestral. 
Siglos más tarde, colonos alemanes llegaron al lugar y comenzaron a poblarlo de a poco. Dejando también en estos lares parte de su cultura que se ve reflejada hasta el día de hoy en las construcciones y en la gastronomía, como es el caso de las típicas "Kuchen" que se sirven por aqui.
Mi primer destino fue Puerto Octay, un pueblito muy pequeño, con sus casitas antiguas construidas en madera, y con una de las mejores vistas del Osorno.
Era de tardecita, y después de un breve rcorrido por Puerto Octay, continué el camino que bordea el lago hasta llegar a Frutillar, unos 30 km más adelante.
Todo ese camino es mágico, caía el sol mientras avanzaba en la ruta y la vista del lago con el volcán apenas cubierto por copos de nubes rojias me hacían pensar lo afortunada que soy de poder deslumbrarme observando de cerca tantas bellezas.

Frutillar es otro de los poblados típicamente alemanes que se formaron a la orillad el Lago Llanquihue.
Se divide en Frutillar Alto, donde se encuentra la población mayoritariamente obrera; y Frutillar Bajo, a la que se accede luego de descender por una larga y pronunciada pendiente hasta llegar a la orilla del lago.
Meticulosamente ordenado y decorado, sus pequeñas calles, sus casitas de madera, los restaurantes alemanes y las infaltables casa de Kuchen.
Frutillar debe su nombre a las plantaciones de frutillas y uno de sus símbolos más destacados son los festivales de música que se realizan año a año en el magnífico teatro del Lago, donde pasé gran parte de la tarde deslumbrándome con el paisaje.
La ciudad de Puerto Varas, fue mi última parada costeando el lago. Con su clima lluvioso gran parte del año, tiene una magnífica naturaleza siempre verde. 
Llegué a la tarde y de inmediato me fui a recorrer la costanera, desde donde se observan los volcanes Osorno y Calbuco.




Desde el cerro Philippi y el Monte del Calvario se obtienen los mejores planos de la ciudad, que es notoriamente más grande que las anteriores, pero que conserva el encanto de los orígenes alemanes mezclados con la influencia Chilota, el uso de tejuelas de alerce en sus revestimientos y de roble, laurel y fierro galvanizado en sus estructuras, son materiales comunes en estas casas, algunas de ellas con valor patrimonial.

Breve paso por Cucao, Chile.

Maneje de regreso por la ruta 5 y tomé el desvío hacia Cucao, bordeando el lago Huillinco, localidad donde hice una parada, y luego el lago Cucao.

El camino era hermoso con las lomas típicas de la isla, pero bordeado de una exuberante vegetación de nalcas y helechos gigantes y bien verdes.
Lloviznaba bastante a mi llegada, así que bordié toda la costantera del lago y atravesé el puente avanzando unos kilómetros mas hasta llegar a la bahía.
El inmenso Océano Pacífico con kilómetros de arena desolada estaba ahí…Realmente la soledad del lugar y el fuerte ruido de las olas que golpeaban las orillas me impresionó. Miré a ambos lados y estaba completamente sola. Ya estaba oscureciendo y con la llovizna se formaba una bruma que entorpecía la visión. Había manejado unos 5 o 6 solitarios kilómetros hasta llegar a ese lugar, y la inmensidad del océano descampado me hacía sentir diminuta e indefensa.






Di vuelta la cabeza y miré a La Charrúa que había quedado estacionada en la arena, en el medio de la nada, y resolví regresar al poblado.
Ya era tarde y necesitaba encontrar un lugar seguro para pasar la noche. Pregunté a varias personas pero nadie supo indicarme un lugar.
En Cucao no hay carabineros, ni bomberos, ni hospitales, ni nada que se le parezca, sólo una posta de atención que funciona una o dos veces cada 15 días.
En el mismo lugar hay una especie de rectángulo pequeño, con algún banco, queriendo parecer una plazoleta, asi que como era lo que más se asemejaba a un “centro” decidí estacionar allí.
Llovía, ya había oscurecido y no andaba nadie en la calle. Sólo se escuchaba el ruido de las olas que golpeaban a lo lejos la costa, así que tranque la charrúa y traté de dormirme esperando que no pasara nada.
Se supone que las ciudades grandes son las peligrosas, porque hay gente de todo tipo en ellas, se supone que en un poblado como Cucao (más aún fuera de temporada), no hay nadie a quien temerle. Pero eso es lo raro! Quizás el tema era estar sola y que no hubiera ninguna persona por allí a quien recurrir si necesitaba ayuda.
Pensando todo eso y con el repiquetear de las gotas de lluvia en las chapas de la charrúa me quedé dormida.
Al otro día amanecí rodeada de caballos que comían pasto al costado de la charrúa.
Tomé el desayuno y fui al Parque Nacional Chiloé, ubicado frente al océano Pacífico. Tiene una vegetacion siempreverde ya que caen precipitaciones entre 2200 y 3000 mm anuales, y su fauna es singular y ha evolucionado por su característica insular.
El origen de Cucao es un antiguo pueblo de indios que ya en 1734 contaba con una capilla de los misioneros jesuitas.
Y hasta Cucao también llegó Darwin en 1834, viajando expresamente desde Ancud para conocer estas tierras.
Tenía muchas ganas de hacer alguno de los senderos de trecking que ofrece el parque, pero continuaba lloviendo y desistí a caminar entre los árboles mojados y toda embarrada.

Así que di un último recorrido y me despedí de Chiloé.

De brujos y sirenas...los seres mitológicos que habitan Chiloé

La mitología chilota se formó a partir de la mezcla de antiguas religiones de los pueblos indígenas (chonos y huilliches) que habitaron esta zona, y de las leyendas y supersticiones traídas por los conquistadores españoles que en 1567 comenzaron el proceso de conquista en Chiloé y con ello el inicio de la fusión de elementos o sincretismo que formarían una mitología propia.
Desde la mitología que explica como se formaron las islas de Chiloé, por intervención de una serpiente marina mala y otra buena, hasta la creencia en brujos que son capaces de volar en sus escobas por los cielos de Chiloé.
También otras leyendas populares como:
Caleuche: El Caleuche es una de las leyendas mas populares de las islas; es un barco fantasma usado por los brujos que navega de noche tanto sobre la superficie del mar como bajo de esta a altas velocidades y muy iluminado.
A bordo se efectúan fiestas y bailes cuyo ruido y música atrae a los navegantes que deambulan por las islas haciéndolos esclavos que ponen a su servicio.
Conocido es que los que mandan a bordo son brujos que principalmente se dedican al contrabando abasteciendo a comerciantes que tienen pacto con ellos.
El buque tiene la particularidad de que cuando es perseguido se transforma en roca, tronco de árbol o simplemente en alga para pasar inadvertido y así evitar su captura.
El castigo para aquellos que miran al Caleuche consiste en dejarle la boca chueca, la cara hacia la espalda o bien darles muerte en forma repentina.

Pincoya: Deidad que representa la fertilidad del mar y su entorno. La Pincoya y su marido el Pincoya y son seres muy alegres suelen recorrer los parajes solitarios de la costa y los roquerios.
La Pincoya es una hembra de extraordinaria belleza, sensual, de larga y abundante cabellera que le cubre la espalda, le atrae el canto del Pincoy que hace que baile desnuda en las orillas del mar moviendo su cuerpo voluptuosamente como ella misma.
Dice la leyenda que cuando baila de frente al mar habrá abundancia de peces y mariscos ya que al finalizar el baile irá sembrando mariscos por las playas y llenara de peces los canales, si por el contrario baila de espaldas al mar significa que habrá escasez de peces y mariscos.

Trauco: Tal vez el mas famoso de todos los mitos de las islas habita en medio de los bosques su tamaño no sobrepasa los 90 cm. Se protege de la lluvia y el sol con un sombrero cónico hecho como de arpillera material del cual también esta hecho el traje con que protege su cuerpo. Vive junto con su mujer llamada "Fiura".
A pesar de ser un enano tiene mucha fuerza, lleva consigo un hacha de piedra que usa para derribar arboles con solo tres golpes no importando ni el tamaño ni la dureza de estos.
A los hombres con su aliento puede dejarles la boca torcida o condenados a morir en un breve plazo a diferencia de esto su forma de actuar con las mujeres es completamente distinta ya que es un enamorado de estas. A pesar de su tamaño y aspecto en las mujeres despierta una gran atracción lo que hace que se le entreguen, si se resisten les provoca sueños eróticos hasta que caen rendidas en sus brazos.
Generalmente causa pavor su presencia y es la disculpa que dan algunas solteras de estas tierras para justificar su embarazo.

Estos son sólo algunos de los muchos seres mitológicos que circundan estas islas: sirenas, brujos, cuchivilu, camchueto, fiura, la viuda, basilisco, etc., que sin duda alguna le dan un toque folclórico a quienes visitan estas tierras.
Y para no ser menos, cuando estaba a punto de encender el motor de la charrúa para irme, me golpean la ventanilla de la camioneta.
Al bajar el vidrio, era una mujer preguntándome sobre la campaña del cáncer de mama.
Se notaba que no tenía ninguna información del tema, y era de escasos recursos económicos, pero estaba preocupada porque le había salido un bulto en el seno, y a pesar de su ignorancia sabía que no era normal.

Le sugerí que se acercara de inmediato a un hospital a hacerle la consulta al médico, ya que es importante no dejar pasar el tiempo en este tema. Agradecida tomó mi mano y empezó a leerme la suerte…era una de las brujas de Chiloé y yo no lo sabía!



La mística Isla grande de Chiloé

Y quería conocer la mítica isla de Chiloé....Manejé por la ruta Panamericana 5 hacia el sur, hasta llegar al poblado de Pargua. Apenas arribada, me esperaba una barcaza que sale cada 15 minutos para cruzar el Canal del Chacao. Embarcada la "Charrúa", con una decena de vehículos más, comenzamos los 30 minutos de cruce acompañas por toninas y una multitud de aves que surcaban los cielos del canal.


 Una vez en tierra, y mientras decidía que camino tomar, se me acercaron unas mujeres que vendían empanadas de mariscos, a curiosear sobre la campaña “Yo también me sumo”, y luego de charlar con ellas sobre el tema un rato, continué rumbo a Ancud.

La isla grande de Chiloé se divide en 3 regiones: La norte, cuya principal ciudad es Ancud; la centro, cuya principal ciudad es Castro; y la sur, con Quellón.
Chiloé, geográficamente separada del Chile Continental, tiene características bien particulares, tanto naturales como culturales.
Con la particularidad de haber sido ocupada por los conquistadores españoles y el penúltimo lugar en el continente donde flameó la bandera de España, el pueblo Chilote es hoy el producto de un mestizaje hispano-mapuche, ya que el pueblo Chono que originalmente habitaba las islas está hoy extinguido.
Es un pueblo notoriamente marcado por lo que fueron las misiones jesuitas en la región, que dejaron decenas de iglesias construidas en madera, que aún hoy son un testimonio vivo de esa historia.
También es un pueblo con leyendas y muy creyente en seres mitológicos que según dicen habitan la región, como es el caso del “Trauco”, cuya historia relataré más adelante.
La geografía de la isla es bien cambiante, con sus subidas y bajadas, ríos, vistas al oceano Pacífico o al mar interior y la vegetación bien verde por las frecuentes lluvias.
Pasé la noche en Ancud, una ciudad tipicamente portuaria donde se encuentran vestigios de algunos de los fuertes del fin del mundo. Al otro día recorri la Bahia de Quetalmahue con sus criaderos de ostras. 
Lloviznaba, como es costumbre por estos lares, y me dirigí al poblado de Quemchi para hacer “La ruta de las Iglesias de Chiloé”.
Muchas de ellas declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco, son una manifestación de la religiosidad inculcada por las antiguas misiones evangelizadoras y una muestra del valioso tesoro de la escuela Chilota de arquitectura en madera.



Construidas por carpinteros de ribera, quienes las forjaron utilizando solamente madera, incluso los ensambles y tarugos sin utilización de clavos.
Realmente me deslumbre al ver tan increíbles obras, algunas en proceso de restauración por el paso de los años.
Desde allí, kilómetros de caminos de ripio, subidas, bajadas, curva y contracurvas parando en pequeñas poblaciones detenidas en el tiempo cuyos habitantes viven principalmente de las bondades del mar. Colo, Tenáun con sus casitas construidas de tejuelas de alerce al estilo alemán y que denotan el paso de los años y las inclemencias climáticas, Delcahue con su movido puerto desde donde parten las embarcaciones que visitan las otras islas del mar interior.
Finalmente llegué a Castro, donde aún existen los barrios de Palafitos. Son casitas bastante humildes, todas hechas en madera, algunas más cuidadas que otras, con sus paredes recientemente pintadas con llamativos colores.
Si bien esta forma de construcción sobre pilares en el agua no es originaria de Chiloé, fue adoptada en Ancud, Quemchi, Castro, Chonchi y otros pueblos para lograr un mejor aprovechamiento de la ribera durante la fuerte expansión comercial del siglo XIX. Hoy sólo quedan algunos ejemplos de estos en Castro.


El mar estaba bajo a la hora que las visité y el barrio denotaba pobreza, con olor a cloacas que probablemente se vierten al mar.
Y el 10 de marzo a la tarde llegué a Quellón, la ciudad más al sur de la isla y donde finaliza la panamericana sur o ruta 5. Es una ciudad de gran importancia en Chiloé y en el sur de Chile , pues gracias a su puerto hay comunicación marítima con zonas aisladas de la Patagonia Chilena, además de ser un importante centro de transacciones económicas en lo que a productos del mar se trata.

Ya atardecía y recorrí la costanera observando las embarcaciones de todo porte que entraban y salían del puerto.
Maneje hasta Punta Lapa. Este es un balneario alejado un poco de la ciudad y desde donde se observa todo Quellón con sus casitas distribuidas e la ladera de una loma. Desde Punta Lapa se puede observar el volcán corcovado y la isla Cailin, pero el clima nublado no me ayudó para poder fotografiarlos.
Allí también esta un monumento con la forma de un enorme “Sacho” o ancla chilota fabricada de madera, conmemorando la finalización de la ruta panamericana que comienza en Alaska. 
Y desde allí comencé mi camino de ascenso, destino: ALASKA!