Viajeros del camino

Sebastián (Colombia) es un chico Colombiano que conocí mientras visitaba el poblado de Tolhuin en Tierra del Fuego. Yo en mi Charrúa y él en su motocicleta, cumpliendo su sueño de recorrer Suramérica en moto. Hoy me espera en Pasto, Colombia, para conocer juntos sus tierras...

Mario y Serrana (Uruguay por el mundo), ya lo he contado muchas veces pero el poder compartir parte de mi viaje con ellos fue uno de los regalos más lindos que me ha hecho el camino… Mario fue mi musa inspiradora para lanzarme a la aventura, cuando hace más de 3 o 4 años atrás yo conocía su historia por televisión en la que relataba cómo había dado la vuelta al mundo con sus hijos. La magia del viaje hizo

La mitad del MUNDOOOOO!!!!!!!!!!


Desde la costa, más precisamente desde la ciudad de Manta tomé el camino hacia la sierra, pasando por Portoviejo y desde allí a Santo Domingo donde pase la noche. Si bien Ecuador es un país pequeño, los distintos accidentes geográficos hacen que distancias que podrían hacerse en pocas horas, terminen demorando bastante más.
La ruta hacia Quito es realmente muy hermosa, la charrúa subiendo lentamente ya que la altura comienza a sentirse. Muchísima vegetación, curvas muy pronunciadas, y de repente ríos y cascadas que me sorprendían

La ruta del Spondylus: Ecuadorrrrrrr

La ruta del Spondylus o también llamada ruta del sol, es la que bordea toda la costa de Ecuador. Empece su recorrido por la ciudad de Salinas, muy parecida a mi Punta del Este, con sus edificios altos, una hermosa costanera con sus hoteles y restaurantes, y un poder adquisitivo relativamente alto.
Después de pasar unos 2 días allí continué viaje, subiendo en dirección al norte y pasando uno por uno por todos los pueblitos y balnearios costeños que me regalaban otra visión del Ecuador, mucho más humilde, de construcciones más sencillas, pero no por eso menos atractivas.
Playas, playas y muchas más playas para todos los gustos…
Ballenita, Ayampe con su hermosísima y calma bahía repleta de botecitos de pescadores que aguardaban la hora de salir a alta mar.
Montañita, la Ibiza americana

1 AÑOOOOO!!!!

Y qué rápido que se pasa el tiempo, pienso por un lado… ya hace un año que estoy en viaje, un año de comenzar esta travesía de hacer realidad mi sueño de dar la vuelta al mundo.


Por otro lado me pongo a mirar fotos de aquel 1 de setiembre del 2013, en que me despedía de mi querida Montevideo, de tantos amigos, familia y personas queridas, y me parece que ha pasado tanto tiempo…
Y es que el tiempo es tan relativo! En este año he vivido tantas cosas, he crecido tanto, he visto tantos paisajes, conocido tanta gente, cultivado tantos afectos y cosechado tantas amistades que  parece mentira que sólo pasaron 365 días.
Doce meses de dar el paso que me cambiaría la vida por completo, y la manera de ver el mundo. Pienso en  esa Carolina que con ilusión se desprendió de toda la estabilidad que da lo cotidiano para partir en busca de su sueño aún con un montón de miedos e incertidumbres de lo que se vendría, pero con la certeza de estar tomando la decisión correcta, porque ir tras los sueños nunca puede ser el camino equivocado.
Era imposible imaginarme

Y si se preguntan... ¿Cómo empezó todo esto? Aquí les cuento!

A pesar de que muchos opinan que es una locura, desde que tengo memoria, el sueño de dar la vuelta al mundo por tierra me da vueltas en la cabeza.
En mis 32 años, he intentando tener la vida que la sociedad normalmente indica (estudios, trabajo, vivir a diario buscando una estabilidad económica, etc ), aunque cada oportunidad que mi espíritu aventurero tuvo de salir afuera, se aferró a él con todas las fuerzas. Gracias a eso conocí varios países y tuve la oportunidad de compartir de cerca las vivencias de otras culturas, como por ejemplo la árabe y la de los aborígenes Tobas.
A pesar de eso, tenía ese pendiente en la lista de cosas que quería hacer en mi vida, pero un poco el miedo y la incertidumbre de dejar toda la estabilidad que la vida cotidiana da, me hacía postergarlo para más adelante...esperando que algún día llegara el momento.
Creo que uno siempre posterga las cosas, suponiendo que va a tener tiempo de hacerlas, pero no nos damos cuenta de lo efímero de la vida.

Hola ECUADOR!!!!

Y por fin llegue a este país del que tantas maravillas me habian hablado.... Apenas cruce fronteras increiblemente cabio el clima. Calor y humedad en el ambiente, y a los lados de la ruta muchisima vegetación verde casi que fosforescente.
Cruzamos la frontera de Tumbes(Perú) con Huaquillas (Ecuador) ya casi a la tardecita. Si bien salimos en la mañana de Mancora, entre una vuelta y otra el tiempo se pasa y uno termina llegando a ultima hora al destino.
Según nos habían dicho Ecuador es mucho más seguro que Perú, y sumado a que no viajaba sola ya que venían conmigo hasta Machala los cabros chilenos (Jose y Pablo), el anochecer era lo que menos me preocupaba.
Hicimos los tramites migratorios ya en territorio Ecuactoriano, y unos 10 km más adelante la aduana de la charrúa que para mi sorpresa ni la revisaron en su interior.

Máncora y La casa de Yola

Alguien me había mencionado la casa de Yola, un lugar en Máncora donde se hospedan la mayoria de los viajeros que al igual que yo pasean por estas tierras en su recorrido por América del Sur. Si bien ya hacia un mes que estaba en Mancora, no habia llegado hasta alli, pero como el mundo es pequeño, casi en mis últimos días y a través de los amigos de "La Senda del Caracol" llegué al lugar.
De inmediato quedé encantada del ambiente que se respira, la tranquilidad y la buena onda del lugar...más aún cuando conocí a Yola!


Los innumerables tesoros de Perú...

Y el Perú todo fue bendecido por haber sido el sitio donde habitaron numerosas civilizaciones de gran avanzada para su época que dejaron un legado único que aún hoy asombra a aquellos que las visitan.
Si bien esta región se ha hecho mundialmente conocida por el Machu Picchu y todo lo que fue la cultura Inca que reino en estas tierras entre los siglos  XV y XVI, fueron muchos y aún más antiguos los pueblos que dejaron maravillosas obras de la arquitectura, ingeniería, metalurgia, astronomía, etc que demuestran el avanzado conocimiento que poseían.
Hace algunos años visité la ciudad sagrada de Machu Picchu,

La enigmática Nasca.

Para todos los amantes de lo desconocido, de las grandes interrogantes del universo, de los sitios que están en el vértice entre lo misterioso y lo paranormal, al escuchar hablar de Nasca, automaticamente se nos viene a la mente las famosisimas líneas trazadas en su pampa por kilómetros y kilómetros, que sólo son visibles en su totalidad desde el cielo.



Que pistas de aterrizaje para las naves espaciales, que figuras astronomicas, que mensajes para los extraterrestres....etc, etc.

Santa Laura y la época del oro blanco

Nos despedimos de Iquique subiendo la enorme cuesta del morro gigante arenoso que lleva a Alto Hospicio, y desde allí a visitar los museos de las Salitreras.
Humberstone y Santa Laura, hoy museos declarados patrimonio de la humanidad,  fueron en la época de oro de la sal, dos de las salitreras más grandes de la región, que producían al mes toneladas de sal, y su subproducto: el yodo. Estos eran comercializados y utilizados con fines para la agricultura entre otros.
En esta época en la que la sal era considerada el oro blanco de la zona, se produjeron grandes cambios en toda la región que paso de ser un lugar desértico y deshabitado, a un sitio donde llegaban y se establecían trabajadores que migraban de otros sitios para trabajar en la extracción de la sal.
Los años pasaron y las exportaciones fueron bajando, producto de diversas crisis económicas que sufrieron los importadores y al mismo tiempo la aparición de otros productos que servían como fertilizantes, hasta que una a una fueron cerrando estas gigantes, hasta quedar nuevamente deshabitadas.
Pero a pesar del paso de los años, aún hoy estas antiguas salitreras te hacen revivir su época de gloria. Eran realmente moles, ciudades construidas  en el medio del desierto de Atacama, todo montado en función de la explotación de la sal. Con sus enormes salas tipo fabricas para extraer y procesar la materia prima, y construcciones de viviendas, escuelas, plazas, y hasta teatros a su alrededor para todo el pueblo que trabajaba y vivía en función de la sal.
Algunas en mejor estado de conservación que otras, pero el visitarlas es realmente transportarse al pasado glorioso de lo que fue su esplendor.