Archipiélago de San Blas...un paraíso de película

San Blas es un archipiélago formado por 365 islas de portarretrato, con sus arenas blancas, las aguas turquesas cálidas propias del caribe y cientos de palmeras. Pertenecen a la Comuna Kuna Yala.
Los Kuna Yala son indígenas de origen colombiano que hace unos 400 años fueron avanzando por la selva del Darien en busca de alimento, un mejor sitio donde vivir y también huyendo de otros grupos mas salvajes que vivían allí.
Casi que de "casualidad" se encontraron con este paraíso conformado por todas estas islas, y comenzaron a habitarlas  y a explotar sus aguas obteniendo el alimento de la pesca.
Con el correr de los años, una vez establecido el país de Panamá como tal, lucharon por sus derechos y el gobierno Panameño declaro su comarca.
Hoy son ellos los únicos que explotan el turismo en estas islas.
De las 365 islas sólo algunas están densamente pobladas, las mas cercanas al continente. Algunas pertenecen a familias Kunas, ya que se dice que al comienzo el Kuna que primero llegara a una isla y plantara su palmera cocotera allí, pasaba a ser el propietario. Otras pertenecen a la comunidad, y su explotación turística regresa a la comuna en un 50%. La otra mitad va para la familia que la este "cuidando", rotándose cada 6 meses las familias encargadas de cuidar cada isla.
Tuve la suerte de visitar la comuna acompañada de unos amigos locatarios que a menudo concurren a San Blas para pasar un fin de semana. Avanzamos en su 4x4 curva tras curva por el terreno hasta llegar a la Costa desde donde salen las embarcaciones. Allí nos esperaba una embarcación que nos llevo a la isla Bidir dub, a unos 40 minutos de la costa. 
Apenas llegamos al puerto se largo un diluvio que nos mojo prácticamente todo lo que llevábamos, igual subimos a la embarcación, y como clim
a tropical que es, llegando a la isla empezó a salir el sol.
En el camino islas de todos los tamaños, algunas muy habitadas y otras con apenas 2 palmeras, otras hundidas en el agua, tanto que apenas se le veían los techos de algunas construcciones.
La nuestra, una hermosa isla de unos 100 metros de largo por unos 30 de ancho, con muchas palmeras y una sola choza habitada por los kunas encargados. Un baño de material con duchas, y nada mas… Allí acampamos felices entre las palmeras. El agua transparente, turquesa con una barrera de corales alrededor en la que disfrutamos de hacer snorkel.
Pasamos 2 noches disfrutando de este paraíso, realmente una experiencia única en una isla exótica. Arena, palmeras, sol y unas aguas cálidas únicas.
El archipiélago de San Blas es un paraíso único que dan ganas de tomarse un año sabático para recorrerlo por completo: una isla por día!!!











Ciudad de PANAMÁ

La ciudad de Panamá, internacionalmente conocida por su famoso canal que une dos grandes masas de agua como lo son el océano Atlántico y el Pacífico, me sorprendió por su modernidad con altos y lujosos edificios bordeando su extensa cinta costera, imagen que me recordó a la popular Miami.
Una ciudad que se ha convertido en un “Crisol de razas” como le dicen por aquí, ya que la prosperidad económica producto de los altos ingresos de capitales que da el canal, ha hecho que personas de múltiples nacionalidades hayan emigrado hasta aquí, en busca de una mejor calidad de vida para sus familias.

Ordenada y segura, una ciudad que no despreciaría si tuviese que elegir un sitio donde establecerme…esa misma valoración que han hecho miles de extranjeros que hoy casi que superan en número incluso a los propios Panameños.
Dentro de los atractivos turísticos que la ciudad ofrece están el Casco histórico con construcciones que datan de la época de la conquista, Panamá  Viejo con sus ruinas, el Cerro Ancón con una vista privilegiada, y la vedette de todas: “El Canal de Panamá”.
Al visitarlo no pude evitar maravillarme por los logros que la ingeniería ha hecho en esta parte del continente, para unir los dos océanos y así evitar que los barcos gasten fortunas en combustible para pasar de un océano a otro, bordeando el continente Americano, como lo hacían antiguamente. Los ingenieros han logrado dragar ríos como por ejemplo el Gatún para que por ellos circulen las gigantes embarcaciones.
El funcionamiento del Canal es el simple: como los océanos se encuentran 21 metros por debajo que el nivel del río, las embarcaciones al ingresar al canal de Panamá, son elevadas. Las compuertas se cierran y un sistema de circulación de agua llena las esclusas hasta lograr el nivel del río. Una vez en el mismo nivel siguen su curso por el río hasta llegar al otro océano, donde se hace el procedimiento inverso: las cámaras de las esclusas van disminuyendo su cantidad de agua hasta que la embarcación baje esos 21 metros y lograr el nivel del océano nuevamente. Una vez en el mismo nivel las compuertas se abren y el barco continúa su viaje, esta vez en el otro océano.
Es impresionante ver esos gigantes avanzar  por las estrechas paredes del canal tirados de unos pequeños tranvías que los guían dentro del canal hasta llegar a las esclusas donde están las compuertas.
Cada barco que utiliza este canal le deja a la concesión y a Panamá miles de dólares. Según nos explicaba un trabajador de allí, los gigantes que transportan contenedores, pagan 80 dólares por cada contenedor, y llevan entre 2000 y 5000 contenedores (Mínimo 160.000  de dólares por utilizar el canal). Un promedio de 30-40 embarcaciones pasan diariamente por el canal.

Después de mi primer visita, tuve la fortuna de continuar en la ciudad cuando el Canal de Panamá anunció una oportunidad única. Las nuevas esclusas de Cocolí, que formarán parte de la ampliación del canal de panamá, se abrirían al público antes de ser llenadas de agua para siempre. Un día en la vida que pasará a la historia… Y tuve la dicha de poder visitarla, caminar por ellas entre enormes moles de cemento que contendrán las aguas por las que pasaran las embarcaciones…Compuertas corredizas, mucho más modernas que permiten hacerles las mantenciones sin tener que parar el tráfico de embarcaciones. Pise el suelo de las esclusas, observe de cerca las cámaras….Muchísimas personas, más de 50.000 fuimos los privilegiados de ese día. Panameños orgullosos de su obra, luciendo su bandera, felices por lo logrado, y  yo emocionada, por formar parte de ese día que quedará en la historia para siempre.