Antigua Guatemala

La Antigua Guatemala es la ciudad emblema del país, que llegó a ser capital de la región centroamericana.
Calles empedradas, casitas coloridas, iglesias, conventos  y ruinas que datan de 5 siglos atrás, la hicieron declarar Patrimonio Cultural por la UNESCO.
Antigua esta rodeada también de montañas, y desde ella se observan el volcán Acatenango, al que apodan “de agua”, y a su lado el volcán de fuego, que está en actividad y hace no tanto tiempo cubrió de cenizas la Antigua Guatemala.
También está el Cerro de la Cruz, al que se puede subir caminando por unas escalinatas y desde donde se observa toda la ciudad.
Una ciudad tranquila y muy agradable para hacer base y desde allí partir a los distintos tour que la zona ofrece.
Mi pasión por los volcanes no podía quedar atrás, así que decidí escalar el volcán Acatenango., con una altura de 3976metros, lo que lo convierte en el tercer volcán más alto de Guatemala. Desde su cima se observa toda la cadena volcánica de Guatemala, el Lago Atitlán, Volcán de Agua  y en especial el activo volcán de fuego a 3 km de distancia. Normalmente se sube en 2 días. Durante el primero se llega hasta una especie de campamento base donde se arman las carpas para pasar la noche y descansar, y a la madrugada, se continua escalando el trayecto final, durante hora y media hasta hacer cumbre y ver el amanecer desde allí.
En nuestro caso, junto con Mati Y Cande (otros viajeros con los que compartí parte de mi estadia), decidimos hacerlo todo en el mismo día. Para lo que nos fuimos a dormir tempranito en la tarde, y a las 12 de la noche comenzar la subida.
A paso lento en un recorrido de unos 6 km de sendero, se atraviesan diferentes ecosistemas. Bosque de encino, Bosque nuboso, y finalmente bosque de pino y subalpino. El trayecto final es muy arenoso y con algunas rocas, sin demasiada vegetación.
El camino es realmente muy cansador, tanto que por momentos pensé que no lo iba a conseguir.
Pasando las 5 de la mañana llegamos a una bifurcación. Debíamos elegir entre ver el amanecer en la cima, o desviarnos al mirador del volcán de fuego y llegar a ver la lava aún de noche.
Un volcán erupcionando y de cerca es una experiencia que no se vive todos los días, asi que esa fue nuestra elección. Ya acercándonos se escuchaba el ruido de la lava al salir. Es una experiencia única, allí estaba, el volcán de fuego, escupiendo lava que bajaba por una de sus laderas, a muy poca distancia de donde yo me encontraba. Sentir la fuerza de la madre tierra haciéndose presente ante mis ojos, me hizo vibrar de emoción hasta las lagrimas…no me alcanzan las palabras para explicar la sensación y emoción que sentí. Alli nos quedamos, congelados de frio pero inmóviles viendo el espectáculo frente a nuestros ojos, hasta que poco a poco comenzó a aclararse el cielo, y con la luz del sol, la lava que continuaba saliendo se dejó de apreciar.
Volvimos a cargarnos las mochilas a nuestras espaldas, y comenzamos el ascenso final. El más duro, mucho más empinado, de arena más floja y sin vegetación. A medida que daba un paso, temblaba por dentro por temor a resbalarme y no parar de rodar hasta el precipicio. El vértigo que jamás en mi vida tuve, por momentos me hacia un nudo en mi estómago e intentaba no mirar para atrás, para el precipicio.

Finalmente llegue a la cumbre!!! El cráter del Acatenango que hizo erupción por última vez en 1972, hoy en día está tapado con la misma arena volcánica. Desde su cima la vista es única, de las cosas más increíbles que guardo en mi retina. Los picos de toda la cadena volcánica guatemalteca, muchos de ellos apenas asomándose entre las nubes. Ver el mundo desde arriba, la inmensidad, la belleza de la montaña, de los verdes, de los cultivos….Hermosa pacha mama, GRACIAS por hacerme parte inmensidad.






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